¿Quién nos da el derecho de elegir sobre la vida de los demás? Es una pregunta que siempre me hecho y aun no encuentro respuesta; parecer ser una mala costumbre implícita en el ser humano. Las reglas y prejuicios sociales se dan ese derecho, algunas veces en contra de las minorías.
Suele pasar con la forma en que vestimos, con nuestras costumbres, hasta creencias religiosas. Es facil hacer la prueba, diga en una fiesta de amigos que usted es ateo y de inmediato saltarán al frente los alegatos y las críticas a su punto de vista. No pensar, sentir o creer como la mayoría tiene un alto precio.
Un claro ejemplo de esto se vive mi paìs. Costa Rica se prepara para un Referendo ó votación popular sobre los matrimonio ó uniones civiles entre personas del mismo sexo.
Desde ya este tema ocupa los primeros lugares en los noticieros, en los sermones de los curas y hasta en las mesas de tragos. Es increible que no hallamos aprendio a ser tolerantes.
¿Por que las mayoría tiene en sus manos escoger un derecho de la minorías? ¿Por que tenemos que nosotros decirle a alguien a quién amar?
Algunos países países como Argentina y México han logrado vencer estos prejuicios aun en contra de las bulliciiosas protestas de la mayoría. Ojalá esto sirva de ejemplo y tolerancia a otras naciones. Todos absolutamente todos, en alguno de los apartads de nuestras vidas pertenecemos a una minoría y nos hemos sentido arrinconados ante los ácidos cuestionamientos de los demás.
Aprendamos a vivir, a tolerar y aceptar a los demás aun en contra de lo que nosostros creemos. Los grandes hombres que han pisado este mundo siempre rompieron los moldes y fueron incomprendidos y por supuesto señalados por las mayorías.
¿Con el derecho de quién? Nos atrevemos a mirar por encima de los hombros a alquien que piensa diferente a nosostros ¿Con el derecho de quién?



Hola Eduardo!
Te saludo desde Venezuela. Con el derecho de quièn? aborda un tema muy polèmico. Efectivamente considero que nadie tiene derecho a decidir sobre la vida de los demàs. Somos seres ùnicos y libres y como tales deben aceptarnos. Sin embargo, las sociedades han establecido paràmetros, normas, acuerdos para poder funcionar. Estamos haciendo un Diplomado que tiene normas, lineamientos, estructura, de lo contrario serìa imposible llevarlo adelante. Dentro de nuestro grupo existiràn una o varias minorìas que piensen de tal o cual manera acerca del còmo està diseñado pero se impone la estructura. Todo en la vida es asì. Que debemos resignarnos? No. Sòlo debemos estar claros y avanzar. Tù haces un llamado en tu texto a que "aprendamos a vivir, a tolerar y a aceptar a los demàs" Hazlo cierto! Tolera y acepta a quienes desde la ortodoxia pretenden aniquilar a las minorìas y todo serà màs sencillo!
Saludos
Anna
Eso de decidir en nombre de otros me recuerda el dilema que hay en Nicaragua sobre si reestablecer o no el aborto terapéutico en el código penal. Actualmente, aunque una mujer embarazada llegue muriéndose, nop pueden practicarle el procedimiento. Quiénes decidieron eso?? La Iglesia, diputados (hombres), los partidos políticos (atestados de hombres)... es injusto que la suerte de unos la decidan otros.
En la ciudad de México, efectivamente, ya se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, aún están muy fuertes los prejuicios. Lamentablemente éstos no tienen origen en fundamentos ideológicos medievales, sino en argumentos políticos. El partido conservador, muy doblemoralista, y la iglesia católica en lugar de ver la movilidad de la sociedad y la necesidad del progreso, se lamentan y dan patadas de ahogado al ver cómo poco a poco van perdiendo su poder y capacidad de convocatoria frente a un electorado que cada vez más pierde su identificación en los partidos políticos.
Ahora en la capital tenemos un gobierno que parece tomar decisiones progresistas y, lo más importante, no invisibiliza sino que integra a las "minorías" (nótense las comillas que denotan ironía). Pero tampoco está exento de mi escepticismo. Por lo mismo, por lo que la política ha dejado de ser el arte de gobernar, para convertirse en el juego subrepticio e individualista para obtener el poder.
Enhorabuena, heterosexuales, bisexuales, gays y lesbianas somos reconocidos por igual frente al gobierno. Sin embargo, aún existe un vacío cultural básico y la creación del espíritu crítico en la ciudadanía. Hasta entonces, la diversidad sexual será vista como algo "raro" pero que finalmente seguirá en la vida cotidiana del ser humano; y la actitud "borrega" frente a la vida persistirá, ante la ausencia de un criterio amplio para reconocer que hay algo más allá de lo que los organismos de poder han intentado difundir.
Es cierto, en momentos cuando llegamos a un lugar, podemos prejuiciar a una persona por su aspecto físico... sin embargo, al tratarlos más de seguido nos llevamos una tremenda sorpresa.
El ser humano tiende a rechazar lo desconocido y por eso, psicológicamente lo transforma en miedo.
Es como decir que una persona no le permitan entrar a un determinado centro nocturno, porque es de raza negra - a pesar que tiene dinero. Sin embargo, una persona blanca si lo hace - porque es amigo del dueño. Todo porque el local "se reserva el derecho de admisión". Con el derecho de quién?
Esto lo vemos en la vida misma, por ello no debemos caer en ese error que puede costarnos caro.
Ernesto López